miércoles, 29 de marzo de 2017

Ofrecer

“Ella era así: desesperantemente ella. Tomaba lo que quería, evitaba lo que no le gustaba y todo lo pasado simplemente parecía olvidarlo”
Y para qué mentir, sabía que yo debía serle desesperante.
Yo había conocido mil infiernos, ella creció entre nubes.
Yo caminaba entre Demonios y ella era un Ángel.
Yo creía haberlo visto todo, para ella todo era una maravillosa novedad.
Ella tenía una lágrima y una sonrisa para cada persona, y yo… yo no tenía nada que ofrecerle. Y aun así un día la oí bajar a los infiernos, Caminaba haciendo ruido con sus zapatitos de tacón entre los demonios, vi su grácil andar aproximándose a mi.
Ese día comprendí que sus nubes eran del humo del fuego, y caminaba entre los mismos demonios, aunque luciera como un ángel y ofrecía lo mismo que alguna vez le ofrecieron.
 Yo no tenía nada que ofrecer más que unos trozos de una muñeca rota, pero tú los pegaste, pusiste banditas en las rajaduras y maquillaste mis moretones.

Yo no tengo nada que ofrecerte, pero mis letras siempre serán para ti.


Ass: D.

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